En la anterior anotación, comentaba el papel determinante de los sindicatos en la creación de ese “clima” favorable al gobierno. Mi opinión es que uno de los motivos que les llevan a actuar de este modo es el tratar de imponer, al margen de las urnas, el modelo de sociedad que ellos creen oportuno. El otro motivo, por supuesto, son los cientos de millones de euros que cobran.
De los artistas opino lo mismo.
Jamás han tenido un gesto con las víctimas de ETA, por ejemplo, ni con las víctimas de la dictadura cubana, a la que incluso apoyan. Sin embargo, durante la legislatura en la que el PP gobernó con mayoría absoluta, tomaron un papel extrañamente activo en las manifestaciones, boicotearon sesiones del parlamento, y defendieron las posiciones socialistas donde quiera que fuera: Programas de televisión, ceremonias de entregas de premios, incluso mediante películas como “los lunes al sol”, que contaba lo mal que vivíamos los españoles.
Decía un compañero que símplemente defienden sus ideales progresistas.
Hay dos motivos por los que no estoy de acuerdo con esta afirmación. El primero, expuesto anteriormente, es lo selectiva que es esta “ideología”, que les lleva a la calle a gritar por unas injusticias, y a callar ante otras. El segundo, que en principio no tendría que estar relacionado con la actividad política de este colectivo, es la cantidad de millones que reciben.
No es demostrable que esté relacionado. Pero, el caso es que estos “progresistas millonarios” lo son, en parte, debido a subvenciones a películas que ni se estrenan, contratos suculentos para conciertos con 2000 personas y, por supuesto, esa “multa preventiva” denominada canon que les reporta millones y millones de euros cada año.
En una carta publicada hace poco, se solicitaba, además, que se subiera este canon. Los firmantes, entre los que se encuentra Pilar Bardem, decían que “una vez más, sabrían reconocer públicamente estas reformas“.
Sobran las palabras.
1 comentario
Mayo 18, 2009 a las 10:12 am
Para mí, el problema de que esta gentuza tenga más o menos repercusión somos los españoles que les damos, dan, una importancia que no tienen por mucho que ellos se la quieran arrogar.
Es gente mediocre sin otro discurso que el trinque, adornándolo como sólo la izquierda sabe hacer y que trae como consecuencia que se lo lleven crudo y encima se lo agradezcan.
Y luego se mofaban de Reagan… que fue mediocre actor y gran presidente, cuando ellos tanto profesional como personalmente no llegan ni a mediocres.
Un saludo