Mayo 28, 2009...9:18 pm

La realidad nacional (III): Las televisiones

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Quien se informa mediante prensa escrita o radio,  suele saber  qué tipo de información busca. En cambio, la mayoría de la gente que ve televisión  tiene predisposición a enterarse de qué está pasando, pero no a elaborar o reafirmar ideas y, mucho menos a ponerlas en duda. Es por esto que, este medio, es el instrumento de creación de opinión por excelencia.

Un ejemplo claro de cómo se produce este fenómeno surge a raíz de la actual situación económica. Analizar sus causas es una tarea compleja incluso para los propios expertos en la materia. Debido a esto, en lugar de elaborar juicios de valor propios, la mayoría de las personas forman su opinión mediante una selección de juicios y valoraciones ajenas. Así, quien sólo ve televisión, ha oido hablar de la importancia del gasto social, del origen internacional de la crisis, del Plan E, etc. Por tanto, solo tiene motivos para pensar que el gobierno está actuando correctamente. Sin embargo, saber que el gasto público lo tendrán que pagar nuestros hijos y nietos, que el famoso Plan E no ha arreglado nada, o que desde hace años la economía venía mostrandos síntomas inequívocos de crisis y que el gobierno mintió, lo ocultó y no hizo nada por remediarlo, podría cambiar la opinión de estas personas.

Lo peor es que la manipulación en las televisiones, consiste en algo más que ocultar noticias o datos. Existen otros modos más sutiles, y por ello más graves y eficientes, para llevarla a cabo. Los programas de entretenimiento son el ejemplo más claro. Uno puede ver “El Intermedio” para pasar un rato de distracción. Sin embargo Wyoming repite, camufladas entre sus “chistes”, las consignas que poco antes han dado los informativos. Buenafuente, Eva H, etc., son otros ejemplos de programas que, claramente, intentan crear “sensaciones” entre aquellos que ni siquiera persiguen tener una opinión.

El problema en España está en que, a día de hoy,  las 6 televisiones, actúan descaradamente a favor del gobierno. Por tanto, solo aquellos que buscan la información de manera activa pueden contrastar. El resto, la mayoría de los españoles, solo pueden ver, y elegir, una cara de la moneda.

Y aún así, el otro día me comentaba un amigo socialista, con un tono entre la ironía y la indignación, que “TeleMadrid y Canal Nou no se pueden ver”.   Curiosamente, sí que  le parecía bien que en TVE se emitan documentales sobre una historia idílica del PSOE,  se oculten manifestaciones de la AVT, o solo se hable de corrupción de políticos populares. También que  aquí en Castilla-La Mancha, por ejemplo, para ver algo sombre el agujero de cientos de millones de euros de CCM tengamos que poner la parabólica.

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