Agosto 27, 2009...3:24 pm

La realidad nacional (V): La educación

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En mi anterior anotación denunciaba la politización de la justicia en España, y enumeraba algunos de los muchos casos en que ésta se hace patente. A pesar de la extrema gravedad del problema, no parece haber un clima de inquietud entre los ciudadanos. A mi juicio, esta pasividad se debe a una causa fundamental: casi nadie es consciente de la importancia real de este asunto.

Hay un porcentaje alto (que no mayoritario) de personas que tienen estudios, saben hacer las cuentas de sus negocios, leen libros, periódicos, o incluso tienen cierta habilidad en el manejo de gadgets tecnológicos. Por tanto, es relativamente fácil “estar al día”. Sin embargo, tener un espíritu crítico y profundizar en ciertas ideas (como por ejemplo la importancia de la separación de poderes) requiere cierto nivel educativo y, sobre todo, una actitud mental receptiva y despierta.

Últimamente se oye en algunos círculos que la educación es el principal medio para salir de la crisis, ya que es lo que permite que se genere mano de obra cualificada, futuros emprendedores, e investigadores. En realidad, la importancia de la educación es fundamental también para que una sociedad sea sana, ya que es el instrumento que permite que los ciudadanos sean menos manipulables o, lo que es lo mismo, más libres.

Durante los últimos años hemos asistido a un descenso general en el nivel académico de los jóvenes. Para muchos, este fenómeno es el efecto secundario no deseado de unas leyes educativas que, si bien estaban cargadas de sentido común, no se han aplicado bien. Hasta hace poco tiempo, yo pensaba igual. Sin embargo, durante esta legislatura hemos asistido a la introducción de más reformas que, lejos de intentar corregir los fallos de la LOGSE, persisten en ellos. La conclusión, un tanto “conspiranoica”, es clara: el gobierno español, quiere una sociedad con unas características particulares. A mi entender, y desde un punto de vista muy subjetivo, se trata principalmente de no incentivar el esfuerzo para alcanzar dos objetivos principales:

- El primero de ellos consiste en que los jóvenes crezcan muy cómodamente y tengan una actitud relajada que, si bien puede hacerles más felices, también evita la necesidad de desarrollar ese espíritu crítico que surge generalmente a partir del desencanto.

- El segundo es el que nadie destaque por encima de nadie. El fango en el que se ha convertido el sistema educativo hace que en muchos casos, el esfuerzo sirva para conseguir poco más de lo que se puede conseguir sin con una implicación mínima.

“Hacerlos felices pero ignorantes” y “hacerlos todos iguales hagan lo que hagan”. Socialismo Fabiano  llaman a ese plan. Yo no me lo creía… pero con el transcurrir de los años empiezo a hacerlo.

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